Masayoshi Son de SoftBank cuestiona la viabilidad de los centros de datos orbitales de Elon Musk

No todo el mundo está convencido con la visión de Elon Musk sobre los centros de datos orbitales. Masayoshi Son, fundador y director ejecutivo de Softbank, ha expresado un fuerte escepticismo, argumentando que construir estas infraestructuras en el espacio no solo sería lento, sino que tampoco ayudaría a reducir costos de manera significativa.

En una reciente junta de accionistas, Son fue claro: “en la batalla por la IA, los próximos años serán mucho más importantes de lo que podría suceder dentro de una década aproximadamente”. Esta declaración pone en tela de juicio la practicidad inmediata de la ambiciosa propuesta de Musk en un momento en que la demanda de capacidad de cómputo es crítica y urgente.

80-90%
Cuota de mercado de lanzamiento de SpaceX
$650M
Financiación reciente de Groq

La crítica de Son: ¿Realismo o estrategia?

La postura de Masayoshi Son es notable. Sostiene que, aunque la idea de centros de datos en el espacio pueda parecer una solución a los desafíos terrestres —como la burocracia o la oposición local (NIMBY)—, la realidad es que los plazos y los costos astronómicos la convierten en una solución inviable para los problemas actuales de la industria de la IA. La necesidad de computación es ahora, no en una década.

Sin embargo, la crítica de Son no está exenta de ironía. Kirsten Korosec, analista del sector, señala que es curioso que el escepticismo provenga de alguien cuya empresa, SoftBank, tiene una “larga historia de apuestas descabelladas”. Esto sugiere que la postura de Son podría estar influenciada por los propios intereses de SoftBank, que ha invertido masivamente en proyectos de centros de datos terrestres.

Perfil: SoftBank Group Corp.

SoftBank es un conglomerado multinacional japonés fundado en 1981 por Masayoshi Son. Con sede en Tokio, la compañía se ha convertido en una de las fuerzas de inversión más influyentes del mundo, especialmente en el sector tecnológico a través de su Vision Fund. Sus inversiones clave incluyen participaciones en gigantes como Alibaba, Arm, y en su momento, Uber y WeWork. La estrategia de SoftBank se centra en apuestas a largo plazo en empresas que, según creen, liderarán la próxima revolución tecnológica.

SpaceX y la retroalimentación de su propio negocio

Por otro lado, el analista Sean O’Kane ofrece una perspectiva diferente sobre la motivación de Musk. Argumenta que la idea de un “centro de datos orbital” es, en esencia, una forma brillante de garantizar un flujo constante de negocio para la división de lanzamientos de SpaceX. El negocio de lanzamiento de la compañía depende abrumadoramente de su propia constelación Starlink para mantener su dominio del mercado, que representa entre el 80% y el 90% de los lanzamientos globales.

Punto Clave

“Cuando se habla de crear una constelación de satélites —que además deben ser reemplazados cada pocos años— para formar un ‘centro de datos orbital’, simplemente se está garantizando mucho más negocio para el negocio de lanzamiento de SpaceX.”

Crear una nueva constelación de satélites para centros de datos, que también requerirían reemplazos periódicos, consolidaría aún más la demanda de cohetes Falcon y Starship, creando un ecosistema de negocio perfectamente cerrado y autosostenible.

Un debate sin observadores imparciales

El debate sobre los centros de datos orbitales pone de manifiesto un fenómeno común en la industria tecnológica: la tendencia de los ejecutivos a “hablar de su propio libro” (talking your own book). Las predicciones y visiones del futuro que promueven suelen estar alineadas con los intereses estratégicos de sus propias empresas.

Concepto

‘Talking Your Own Book’ es un término que describe la práctica de promover públicamente una visión o inversión que beneficiará directamente a los negocios o posiciones financieras que uno ya posee. En este contexto, cada líder tecnológico defiende un futuro que favorece a su compañía.

En este escenario, no hay observadores puramente objetivos. La visión de Musk beneficia a SpaceX. El escepticismo de Son protege las inversiones terrestres de SoftBank. Incluso Sam Altman, CEO de OpenAI, quien también ha mostrado sus dudas sobre la idea, tiene su propia historia complicada con Musk y sus propios intereses en el futuro de la computación de IA. Al final, el debate está protagonizado por titanes de la industria con enormes cantidades de dinero e influencia en juego, cada uno defendiendo el futuro que más le conviene.

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