Durante años, gran parte de la banca internacional trató la blockchain como una curiosidad experimental, algo que convenía observar con cautela mientras otros asumían el riesgo. Standard Chartered eligió un camino distinto. Mucho antes de que la tokenización, la custodia de activos digitales o los pagos transfronterizos en tiempo casi real se convirtieran en temas centrales del debate financiero, este banco global decidió invertir, construir e integrar infraestructura blockchain en su operativa estratégica. No fue una apuesta oportunista: fue una decisión estructural.
Standard Chartered no es un banco menor. Con una fuerte presencia en Asia, África y Oriente Medio, su negocio está profundamente ligado al comercio internacional, a los flujos de capital transfronterizos y a la financiación corporativa global. Precisamente por eso, la blockchain no representaba una moda tecnológica, sino una posible solución a ineficiencias históricas del sistema financiero: lentitud en pagos internacionales, altos costes de intermediación, riesgos de liquidación y dependencia de infraestructuras heredadas.
Perfil: Standard Chartered PLC
Standard Chartered es un grupo bancario y de servicios financieros multinacional británico con sede en Londres, Inglaterra. Opera una red de más de 1.200 sucursales y puntos de venta en más de 70 países y emplea a alrededor de 87.000 personas. A pesar de su base en el Reino Unido, no tiene banca minorista en el país y aproximadamente el 90% de sus beneficios provienen de Asia, África y Oriente Medio. Fundado en 1969 a través de la fusión de dos bancos británicos, el Chartered Bank of India, Australia and China, y el Standard Bank of British South Africa, su negocio se centra en la banca corporativa e institucional, la banca privada y el comercio global. Su enfoque estratégico en los mercados emergentes lo posicionó de manera única para explorar y adoptar tecnologías como blockchain para optimizar los flujos financieros transfronterizos.
- Sede: Londres, Reino Unido
- Fundación: 1969 (fusión)
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La alianza estratégica con Ripple
Uno de los primeros movimientos clave fue su temprana colaboración con Ripple. Cuando la mayoría de bancos miraban con escepticismo a las redes blockchain públicas, Standard Chartered entendió que la propuesta de Ripple —liquidación casi instantánea, trazabilidad y reducción del capital inmovilizado— encajaba perfectamente con su ADN de banco internacional. Su participación no fue meramente teórica: el banco se integró en RippleNet, explorando activamente nuevos modelos de pagos transfronterizos basados en tecnología de registros distribuidos (DLT).
Punto Clave
El enfoque no buscaba “hacer cripto”, sino optimizar pagos internacionales. En mercados emergentes, donde los corresponsales bancarios son caros y lentos, la infraestructura blockchain ofrecía una ventaja competitiva real.
Standard Chartered comprendió antes que muchos que la blockchain no elimina a los bancos, sino que redefine su rol dentro de la arquitectura financiera global.
¿Qué es DLT?
DLT son las siglas de Distributed Ledger Technology (Tecnología de Registro Distribuido). Se refiere a una base de datos que es consensuada, compartida y sincronizada a través de múltiples sitios, instituciones o geografías, accesible por múltiples personas. A diferencia de las bases de datos centralizadas, no existe un administrador central. Blockchain es el tipo más conocido de DLT, pero no el único. Su aplicación en finanzas permite una mayor transparencia, seguridad y eficiencia al eliminar intermediarios y procesos de reconciliación manuales.
Más allá de los pagos: Infraestructura post-trade con Cobalt
Pero la apuesta fue más allá de los pagos. En el ámbito de la post-contratación y la gestión de riesgos, Standard Chartered participó en iniciativas como Cobalt, una plataforma diseñada para transformar el procesamiento post-trade mediante tecnología DLT. Cobalt abordaba un problema crítico del sistema financiero: la reconciliación de datos entre múltiples entidades, un proceso costoso, lento y propenso a errores. Al adoptar soluciones de este tipo, el banco evidenciaba algo esencial: la blockchain no es solo una capa de pagos, sino una infraestructura base para mercados financieros más eficientes.
El pilar de la custodia de activos digitales
Otro pilar fundamental de su estrategia ha sido la custodia de activos digitales. Mientras muchos bancos evitaban este terreno por incertidumbre regulatoria, Standard Chartered decidió anticiparse. A través de iniciativas propias y joint ventures especializadas, el banco empezó a construir capacidades de custodia institucional de criptoactivos, entendiendo que la demanda no vendría solo de minoristas, sino —sobre todo— de fondos, gestoras y grandes patrimonios que necesitaban estándares bancarios de seguridad, cumplimiento y gobernanza.
Este punto es clave: la adopción institucional de activos digitales no es posible sin custodia profesional. Y Standard Chartered lo vio con claridad. La custodia no es un servicio accesorio, sino la puerta de entrada para la tokenización de activos, los mercados de capitales digitales y la integración entre finanzas tradicionales y blockchain. De nuevo, el banco no reaccionó tarde; se posicionó temprano.
Cronología de una Estrategia Visionaria
| FASE 1 (~2015-2017) |
Exploración y Alianzas Clave: Colaboración temprana con Ripple para modernizar los pagos transfronterizos a través de RippleNet, enfocándose en la eficiencia y la reducción de costes. |
| FASE 2 (~2018-2020) |
Expansión a Infraestructura: Participación en consorcios como Cobalt para aplicar DLT a la optimización de procesos post-trade, abordando ineficiencias estructurales del mercado. |
| FASE 3 (~2021-Hoy) |
Consolidación y Liderazgo: Creación de servicios de custodia de activos digitales de grado institucional (Zodia Custody), posicionándose como un puente clave entre las finanzas tradicionales y la economía digital. |
Una visión pragmática: Evolución, no ruptura
Lo más relevante es que esta estrategia nunca se planteó como una ruptura con el sistema financiero existente, sino como su evolución. Standard Chartered no defendió una narrativa maximalista ni antiinstitucional. Su visión fue pragmática: la blockchain es una nueva infraestructura financiera, comparable a internet en los años noventa. Quien la entienda a tiempo, dominará los flujos financieros del futuro; quien la ignore, dependerá de terceros.
Este enfoque explica por qué el banco ha estado involucrado tanto en redes blockchain públicas como en soluciones permissionadas y consorcios. No hay dogmatismo tecnológico, sino una lógica clara de eficiencia, escalabilidad y cumplimiento normativo.
La ventaja de operar desde el futuro
Con el paso del tiempo, muchas de las intuiciones de Standard Chartered se han confirmado. Hoy, los grandes bancos hablan abiertamente de tokenización, de activos digitales y de infraestructuras blockchain. Los reguladores han empezado a ofrecer marcos más claros. Los clientes institucionales demandan servicios que hace diez años parecían impensables. En ese nuevo escenario, Standard Chartered ya no está experimentando: está operando con ventaja.
En perspectiva, puede afirmarse que Standard Chartered no “apostó” por blockchain como quien juega una carta arriesgada. Más bien, entendió antes que otros que el sistema financiero global estaba entrando en una nueva fase. Una fase en la que los pagos internacionales, la custodia y la infraestructura de mercado dejarían de basarse exclusivamente en sistemas cerrados y lentos, para apoyarse en tecnologías abiertas, auditables y programables. Esa comprensión temprana es lo que distingue a los líderes de los seguidores.
Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/
