Durante años, el relato dominante presentó a Bitcoin como una tecnología diseñada para escapar del control estatal. Un sistema monetario neutral, descentralizado y ajeno a los centros tradicionales de poder. Sin embargo, quince años después del bloque génesis, los datos dibujan una realidad muy distinta: Estados Unidos es hoy el principal centro de poder del ecosistema Bitcoin. No por ideología, sino por control económico, financiero e infraestructural.
El Giro Estratégico
No se trata de adopción. Se trata de absorción. El sistema financiero estadounidense no ha adoptado Bitcoin como un par, lo ha absorbido como un activo más dentro de su infraestructura.
1. La minería: del exilio chino al dominio estadounidense
La prohibición de la minería en China en 2021 no debilitó a Bitcoin; lo reubicó. El país que mejor capitalizó ese desplazamiento fue Estados Unidos, que hoy concentra la mayor parte del hashrate mundial, consolidando su posición como la superpotencia minera.
Texas, Wyoming, Kentucky o Georgia se han convertido en nodos estratégicos del sistema Bitcoin. No por romanticismo cypherpunk, sino por una combinación de energía industrial barata, acceso a capital y seguridad jurídica. La minería ya no es una actividad marginal: es una industria integrada en el sistema eléctrico y financiero estadounidense. La consecuencia es clara: una parte sustancial de la seguridad de Bitcoin se sostiene hoy sobre infraestructura física situada en territorio estadounidense y financiada por mercados de capital regulados.
Concepto Clave: Hashrate
El término «hashrate» se refiere a la potencia computacional total que se utiliza para minar y procesar transacciones en una blockchain de prueba de trabajo (Proof-of-Work) como la de Bitcoin. Un hashrate elevado indica una red más segura y robusta, ya que un atacante necesitaría una cantidad masiva de poder de cómputo para intentar alterar la cadena de bloques.
2. ETFs: la puerta de entrada del capital sistémico
Si la minería es la base material, los ETFs son la palanca financiera. Estados Unidos es el país con el mayor número de ETFs de Bitcoin y el mayor volumen de activos bajo gestión, lo que ha convertido al activo en un producto estándar para el capital institucional.
La aprobación de los ETFs spot marcó un punto de no retorno. Bitcoin dejó de ser un activo “alternativo” para convertirse en un instrumento financiero empaquetado, custodiado y distribuido desde Wall Street.
Fondos de pensiones, aseguradoras y la banca privada ya no necesitan entender la complejidad técnica de Bitcoin: basta con comprar exposición a través de un vehículo regulado. Aquí se produce el verdadero giro sistémico: el precio de Bitcoin comienza a formarse cada vez más en los mercados financieros tradicionales, no en la interacción directa entre usuarios de la red.
3. El Estado con más bitcoins del mundo
Estados Unidos no solo intermedia Bitcoin. También lo posee. Es, con diferencia, el Estado con mayor número de bitcoins bajo custodia, resultado de incautaciones judiciales y procedimientos penales contra mercados ilícitos y ciberdelincuentes.
Esto introduce una paradoja fundamental: el mismo Estado que no reconoce a Bitcoin como moneda oficial lo gestiona como un activo patrimonial, lo subasta, lo custodia y lo integra en su aparato jurídico. Bitcoin ya forma parte del balance estatal, aunque no se diga explícitamente. No es un activo tolerado. Es un activo administrado.
4. Custodia, compliance y la capa jurídica
La captura no se produce en el protocolo, sino en la capa superior. La custodia institucional, los mercados regulados, la auditoría, los seguros y el cumplimiento normativo (compliance) son infraestructuras críticas que se concentran mayoritariamente en Estados Unidos.
Bitcoin sigue siendo técnicamente descentralizado, pero su capa económica se está recentralizando en jurisdicciones con poder financiero y capacidad regulatoria. Quien controla la custodia y la liquidez no controla el código, pero condiciona el acceso real al sistema. Esta es la diferencia clave entre descentralización técnica y descentralización efectiva.
5. De red neutral a activo geopolítico
Bitcoin ya no es solo una tecnología monetaria. Es un activo geopolítico. Y Estados Unidos lo ha entendido mejor que nadie. No lo combate frontalmente, como hizo China. Tampoco lo adopta simbólicamente, como algunos Estados periféricos. Lo integra en su sistema financiero y lo convierte en infraestructura estratégica.
Cronología de la Absorción
| 2009 | Nace Bitcoin como una red P2P anti-sistema. |
| 2021 | China prohíbe la minería, provocando un éxodo masivo de hashrate hacia EE.UU. |
| 2024 | La SEC aprueba los ETFs de Bitcoin al contado, abriendo las puertas de Wall Street. |
| Hoy | Bitcoin es tratado como un activo estratégico, con su mercado dominado por la infraestructura financiera de EE.UU. |
La historia ofrece paralelismos evidentes. Londres no controlaba el oro, pero controlaba el patrón oro. Nueva York no emitía todas las divisas, pero controlaba el sistema financiero global. Hoy, Estados Unidos no controla el protocolo de Bitcoin, pero controla gran parte de su mercado.
Conclusión: El dominio en cifras
Bitcoin no ha sido derrotado por el sistema; ha sido incorporado. La descentralización sobrevive en el código, pero el poder se está reorganizando en torno a la infraestructura económica y jurídica, donde Estados Unidos lidera de forma indiscutible.
En el siglo XXI, la soberanía no se ejerce solo sobre el territorio. Se ejerce sobre los mercados, la liquidez y las capas jurídicas de la tecnología. Bitcoin no escapa a esa lógica, y Estados Unidos ya juega esa partida mejor que nadie.
Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/
