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Bonos del Tesoro en la blockchain: cómo EE.UU. planea digitalizar su deuda de $34 billones

Estados Unidos se enfrenta a un problema estructural difícil de ocultar: una deuda pública que supera los 34 billones de dólares y un sistema de financiación cada vez más dependiente de tipos de interés elevados y de compradores institucionales globales. En este contexto, empieza a ganar protagonismo una idea que hace pocos años parecía marginal: la tokenización de la deuda pública, en particular de los bonos del Tesoro.

$34 Billones
Deuda Pública de EE.UU.

La pregunta clave es doble: ¿qué significa realmente tokenizar la deuda americana? y ¿tiene algo que ver con el GENIUS Act, la futura ley estadounidense sobre stablecoins?

¿Qué es la tokenización de la deuda pública?

La tokenización de la deuda consiste en representar instrumentos financieros tradicionales —como los Treasury Bills, Notes o Bonds— en forma de tokens digitales registrados en una blockchain. Cada token representa un derecho económico sobre un activo real: un bono del Tesoro, con su vencimiento, su cupón y su respaldo estatal.

Desde el punto de vista económico, el activo no cambia: sigue siendo deuda soberana estadounidense. Lo que cambia es la infraestructura subyacente.

Ventajas de la Infraestructura Blockchain

  • Registro digital inmutable: Trazabilidad completa de la propiedad.
  • Liquidación casi instantánea: Transacciones completadas en minutos, no días.
  • Reducción de intermediarios: Menos costes al eliminar capas como cámaras de compensación.
  • Acceso global y fraccionamiento: Permite la inversión desde cualquier lugar y en porciones más pequeñas.

En lugar de custodios tradicionales y horarios de mercado restringidos, la deuda tokenizada puede circular 24/7, con liquidación programable y una transparencia sin precedentes.

Las motivaciones pragmáticas de Estados Unidos

La motivación detrás de este interés no es ideológica, sino puramente pragmática. El objetivo es modernizar el activo central del sistema financiero para enfrentar los desafíos actuales.

  1. Ampliar la base de compradores: Tokenizar la deuda permite que inversores internacionales, fondos digitales, DAOs o incluso particulares accedan a bonos del Tesoro de forma fraccionada y global, creando nueva demanda.
  2. Mejorar liquidez y eficiencia: La deuda tokenizada puede negociarse en mercados secundarios digitales con menor fricción y costes operativos más bajos, aumentando la agilidad del mercado.
  3. Competir con Bitcoin y las stablecoins: Mientras Bitcoin se consolida como reserva de valor alternativa y las stablecoins como “dólares digitales”, la deuda tokenizada es el intento de mantener la primacía del dólar y sus activos derivados.
  4. Reducir dependencia del sistema bancario tradicional: Una infraestructura blockchain permite emitir, liquidar y custodiar deuda sin necesidad de la arquitectura bancaria clásica, ofreciendo mayor resiliencia.

¿Quién está impulsando esta idea?

Aunque el Tesoro de EE. UU. no ha tokenizado directamente su deuda de forma nativa, el sector privado ya se ha adelantado, con productos que tokenizan fondos monetarios compuestos por deuda pública. Grandes gestoras como BlackRock ya operan fondos tokenizados respaldados por bonos del Tesoro, utilizando infraestructuras blockchain como capa de registro y liquidación. La lógica es clara: si el dinero se está digitalizando, la deuda que lo respalda también debe hacerlo.

Perfil: BlackRock

BlackRock es la mayor gestora de activos del mundo, proporcionando servicios de inversión, asesoramiento y gestión de riesgos a clientes institucionales y particulares a nivel global. La firma ha sido pionera en la adopción de nuevas tecnologías financieras, incluyendo la tokenización de activos del mundo real (RWA) a través de iniciativas como su fondo BUIDL, que invierte en bonos del Tesoro de EE.UU. y los representa en la blockchain de Ethereum.

  • Sede: Nueva York, EE.UU.
  • Fundación: 1988 por Larry Fink, Robert S. Kapito, Susan Wagner, entre otros.
  • Activos Bajo Gestión (AUM): Más de $10 billones.
  • Web: Visitar sitio oficial
  • Redes Sociales: LinkedIn, X (Twitter)

La conexión indirecta con el GENIUS Act

Aquí conviene ser precisos. El GENIUS Act no regula directamente la tokenización de la deuda pública. Su objetivo principal es establecer un marco legal federal para las stablecoins, especialmente aquellas respaldadas por activos seguros y líquidos como bonos y letras del Tesoro a corto plazo o depósitos en dólares.

Definición: GENIUS Act

Propuesta de ley estadounidense (Guaranteed Oversight of Native Intelligence-Linked U.S. Systems Act) que busca crear un marco regulatorio claro para los emisores de stablecoins, exigiendo reservas de alta calidad y supervisión federal para garantizar la estabilidad y la protección del consumidor.

Sin embargo, la conexión es estructural, no formal. Muchas stablecoins ya están respaldadas en gran parte por deuda pública estadounidense. Si esa deuda se tokeniza, las stablecoins pueden respaldarse con activos ya nativamente digitales, lo que facilita la auditoría, la transparencia y la gestión del colateral. En este sentido, el GENIUS Act no crea la tokenización de la deuda, pero la incentiva indirectamente, al legitimar un ecosistema donde el dólar digital privado se apoya en deuda pública digitalizada. Es una simbiosis perfecta: más demanda de deuda y más circulación del dólar, ahora en versión blockchain.

¿Una solución real al problema de la deuda?

Aquí aparece la crítica de fondo. La tokenización no reduce la deuda, ni corrige el déficit, ni resuelve el problema estructural del gasto público. Es, en muchos sentidos, una mejora técnica de un problema político y fiscal. Lo que realmente consigue es:

  • Hacer la deuda más líquida.
  • Ampliar el mercado comprador.
  • Retrasar el ajuste fiscal real.

El riesgo es evidente: si la deuda se vuelve demasiado fácil de emitir, fraccionar y colocar globalmente, se incentiva aún más su expansión en lugar de promover la disciplina fiscal.

Comparación con Bitcoin: dos caminos opuestos

Mientras la deuda tokenizada representa la digitalización del sistema financiero existente, Bitcoin representa su ruptura conceptual. La deuda tokenizada sigue siendo una promesa de pago estatal, dependiente de la confianza política. En cambio, Bitcoin no es la deuda de nadie; su valor se basa en reglas matemáticas y consenso distribuido. Por eso ambos fenómenos avanzan en paralelo: uno intenta salvar y optimizar el sistema actual, mientras que el otro propone uno completamente nuevo.

Conclusión

La tokenización de la deuda estadounidense no es una moda ni un experimento marginal. Es una respuesta tecnológica a un problema estructural de financiación. Aunque no está directamente regulada por el GENIUS Act, encaja perfectamente en su lógica: un ecosistema de dólares digitales privados respaldados por deuda pública digitalizada.

La pregunta clave no es si esta tokenización funcionará técnicamente —probablemente sí—, sino si puede sustituir a una disciplina fiscal real. Porque digitalizar la deuda no elimina el problema de fondo: solo lo hace más eficiente, más rápido… y potencialmente más grande.

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