En medio del debate global sobre la tributación de la riqueza, los Países Bajos han lanzado una propuesta de reforma fiscal que podría redefinir la lógica impositiva moderna: aplicar un impuesto anual sobre las ganancias de capital que aún no se han realizado. La medida, que se pretende implementar a partir del 1 de enero de 2028, busca gravar el aumento de valor de las inversiones, incluso si estas no se han vendido ni han generado beneficios en efectivo, encendiendo un intenso debate entre inversores, expatriados y profesionales.
La nueva propuesta para el sistema «Box 3»
El sistema fiscal neerlandés actual grava los activos en la denominada Box 3 de la renta personal. Hasta ahora, este régimen se basaba en tasas de rendimiento presuntas, es decir, una estimación teórica de las ganancias del patrimonio. Sin embargo, este método fue declarado inconstitucional por el Tribunal Supremo de los Países Bajos al considerar que violaba derechos fundamentales al gravar ingresos ficticios.
Glosario Fiscal
Wet werkelijk rendement box 3: Es el nombre oficial del proyecto de ley que busca transformar el sistema. Su objetivo es pasar de un impuesto sobre rendimientos presuntos a uno sobre rendimientos reales, incluyendo tanto los ingresos directos (dividendos, intereses) como la apreciación del valor de los activos.
Capital Growth Tax: Es el término técnico para este tipo de impuesto. Se trata de una tributación anual sobre el crecimiento del capital, que abarca tanto las ganancias realizadas (obtenidas por venta) como las no realizadas (el simple aumento de valor en cartera).
Como respuesta, el gobierno ha redactado el nuevo proyecto de ley que transformará el sistema para gravar el rendimiento real de los activos. Esto incluye no solo rentas directas como intereses, dividendos o alquileres, sino también la apreciación de valor de acciones, bonos, fondos de inversión y criptomonedas, independientemente de que se hayan vendido.
Los puntos clave de la controversia
La propuesta de gravar ganancias no realizadas ha generado una fuerte oposición por varias razones fundamentales que afectan directamente a la capacidad financiera de los contribuyentes.
El dilema de la liquidez
El principal problema es la obligación de pagar impuestos sobre beneficios que no se han convertido en efectivo. Un inversor podría verse forzado a vender parte de sus activos, incluso con pérdidas futuras, solo para poder pagar los impuestos sobre una ganancia ‘en papel’.
Este escenario crea una «trampa de liquidez», especialmente en mercados volátiles. Un activo puede alcanzar un valor máximo al cierre del año fiscal, generando una obligación tributaria elevada, para luego desplomarse a principios del año siguiente. El contribuyente acabaría pagando impuestos por un pico de valoración que nunca materializó en su cuenta bancaria.
Otra crítica recurrente es la enorme complejidad administrativa. Para aplicar esta ley, las autoridades tributarias necesitarían valorar cada activo al inicio y final de cada año fiscal, un proceso que implica un seguimiento detallado de carteras complejas, incluyendo criptomonedas y activos en el extranjero. Esta carga podría generar errores, disputas y costes adicionales tanto para el Estado como para los ciudadanos.
Cronología de la Reforma Fiscal
| Hasta 2021 | El sistema Box 3 grava los activos basándose en un rendimiento ficticio o presunto, no en las ganancias reales. |
| 2021 | El Tribunal Supremo de los Países Bajos declara inconstitucional el sistema de rendimiento presunto por violar derechos fundamentales. |
| 2022-2027 | Período de transición mientras el gobierno diseña una nueva legislación que se ajuste al fallo del tribunal. |
| 2028 (Prop.) | Entrada en vigor de la «Wet werkelijk rendement box 3», que introduce el impuesto sobre ganancias de capital reales, incluyendo las no realizadas. |
¿Quiénes son los más afectados?
Aunque se contemplan excepciones parciales para participaciones en startups o ciertos bienes inmuebles, la mayoría de los activos financieros caerían bajo la nueva regla. Los principales grupos afectados serían:
- Inversores individuales con carteras de acciones, ETFs o criptomonedas.
- Expatriados y personas con patrimonio diversificado a nivel global.
- Pequeños y medianos ahorradores que invierten con una estrategia a largo plazo.
- Empleados con participaciones en empresas o planes de acciones (stock options).
En la práctica, este cambio podría desincentivar la inversión a largo plazo, penalizar la acumulación de riqueza privada y aumentar significativamente los costes de planificación fiscal.
Conclusión: Un precedente con implicaciones globales
La reforma tributaria propuesta para 2028 en los Países Bajos representa un punto de inflexión. La cuestión de fondo es si el fisco debe poder recaudar sobre valoraciones anuales de activos que no generan liquidez. Gravar beneficios «en papel» entra en tensión con el principio tributario tradicional de que el impuesto debe aplicarse cuando se realiza una ganancia y existe una capacidad económica real para pagarlo.
Si este modelo prospera, podría sentar un precedente para un nuevo paradigma tributario a nivel global, con profundas consecuencias para la inversión, la movilidad de capitales y los derechos patrimoniales de los ciudadanos.
