Tras años de desarrollo en un segundo plano, el sector de las startups de energía nuclear vive un momento de efervescencia. La creciente demanda energética, impulsada especialmente por los centros de datos, ha reavivado el interés y la inversión en soluciones de fisión nuclear compactas y eficientes.
Visión del Fundador
«Durante la primera media década que le dije a la gente que estaba haciendo energía nuclear, tuve que convencerlos de su importancia. Ahora todo el mundo viene a nosotros diciendo: ‘Oh, sí, por supuesto que la energía nuclear es una parte clave de la solución’. Me alegro de que todos se hayan puesto al día», afirma Bret Kugelmass, fundador y CEO de Last Energy.
En este contexto, Last Energy, una compañía dedicada a la construcción de pequeños reactores modulares (SMR), ha cerrado una ronda de financiación Serie C de 100 millones de dólares. La operación ha sido liderada por el Astera Institute y ha contado con la participación de inversores como AE Ventures, Galaxy Fund, Gigafund, JAM Fund, The Haskell Company, Ultranative y Woori Technology.
Perfil: Last Energy
Last Energy es una empresa de tecnología energética que desarrolla y despliega pequeños reactores modulares (SMR) para proporcionar energía limpia, fiable y asequible. Su enfoque se basa en la fabricación en masa de reactores compactos, utilizando un diseño de reactor de agua a presión probado y una innovadora carcasa de acero que simplifica la construcción y la gestión de residuos.
- Sede: Washington, D.C., Estados Unidos
- Fundación: 2019 por Bret Kugelmass
- Inversores Clave: Astera Institute, AE Ventures, Gigafund, JAM Fund.
- Redes: LinkedIn | X (Twitter)
- Web: Visitar sitio oficial
Un enfoque innovador con raíces históricas
Lo que distingue a Last Energy de sus competidores es su estrategia de utilizar un diseño de reactor de agua a presión desarrollado por el gobierno estadounidense hace décadas para el NS Savannah, el primer buque mercante de propulsión nuclear del mundo. La compañía ha actualizado y escalado este diseño probado para producir 20 megavatios de electricidad, suficiente para abastecer a una pequeña ciudad.
El diseño de Last Energy es radicalmente simple y seguro. Cada núcleo del reactor está permanentemente encapsulado en 1.000 toneladas de acero, un material que, según Kugelmass, resulta más económico y seguro que el hormigón de grado nuclear. Esta carcasa de acero, con un coste aproximado de 1 millón de dólares, actúa como un disipador de calor y, crucialmente, como contenedor final de los residuos. El calor de la fisión se transfiere a través del acero a tuberías de agua externas, que generan vapor para mover una turbina. No existen penetraciones que comprometan la integridad de la carcasa, salvo las conexiones eléctricas y de control.
Una vez que el combustible de uranio, suficiente para seis años de operación, se agota, el reactor completo se deja en el sitio. La propia cámara de acero sirve como contenedor de desechos, eliminando la necesidad de procesos de eliminación complejos y costosos.
El auge de la energía nuclear en la era de la IA
Last Energy no está sola en esta carrera. La insaciable sed de energía de los centros de datos ha provocado una ola de inversiones en el sector. Este es el panorama reciente:
Hitos y futuro
La nueva financiación permitirá a Last Energy completar su proyecto piloto y comenzar la entrega de sus primeras unidades comerciales. La compañía está construyendo un reactor piloto de 5 megavatios en un terreno alquilado a la Universidad de Texas A&M.
Cronología Clave
| 2026 | Encendido previsto del reactor piloto de 5 MW en las instalaciones de Texas A&M. |
| 2028 | Inicio de la producción de la unidad comercial a escala de 20 MW. |
El objetivo final es aplicar los principios de la fabricación en masa para reducir drásticamente el coste de la energía nuclear. Aunque Kugelmass no se compromete con un precio específico, apunta a la tendencia de otras industrias donde los precios se reducen a la mitad con cada aumento de diez veces en la producción. «No pensamos en uno o dos reactores, pensamos en decenas de miles», concluye, delineando una visión de escala industrial para el futuro de la energía.
