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El euro digital avanza: la propuesta llegará al Parlamento Europeo en junio de 2026

El proyecto del euro digital ha dejado de ser una hipótesis técnica para convertirse en una decisión política inminente. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, confirmó que en junio de 2026 la propuesta llegará al Parlamento Europeo para su debate y eventual aprobación. El anuncio marca el inicio formal de un proceso que podría transformar profundamente la forma en que más de 300 millones de ciudadanos de la zona euro utilizan el dinero.

Junio 2026
Fecha Límite Propuesta
+300 Millones
Ciudadanos Afectados

No se trata de un ajuste menor del sistema financiero, sino de la introducción de una moneda digital de banco central (CBDC) con estatus de curso legal. En términos simples, el euro digital sería dinero electrónico emitido directamente por el BCE, tan “oficial” como los billetes y monedas actuales, pero diseñado para circular en un entorno plenamente digital.

¿Qué es exactamente el euro digital?

El euro digital no es una criptomoneda en el sentido clásico. No es descentralizado, no funciona sobre un sistema abierto de consenso como Bitcoin y no escapa al control de las autoridades monetarias. Al contrario: su principal característica es que estaría totalmente bajo la supervisión del BCE y del Eurosistema.

Concepto Clave

CBDC (Central Bank Digital Currency): Es una forma de dinero digital emitida y respaldada directamente por el banco central de un país. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas, una CBDC es una moneda fiduciaria centralizada que funciona como una versión digital del efectivo físico, manteniendo su estatus de curso legal.

Desde el punto de vista jurídico, sería una forma directa de dinero del banco central accesible a ciudadanos y empresas, algo que hoy solo existe de manera indirecta a través del efectivo. En la práctica, permitiría a los usuarios mantener euros digitales en carteras electrónicas respaldadas por el banco central, ya sea mediante aplicaciones oficiales o a través de intermediarios financieros.

El argumento oficial es claro: adaptar el euro a la economía digital, garantizar la soberanía monetaria europea frente al avance de los pagos privados y competir con iniciativas extranjeras, como el yuan digital chino o el dominio de las grandes plataformas de pago estadounidenses.

Perfil: Banco Central Europeo (BCE)

El Banco Central Europeo es la institución central responsable de la política monetaria de los países de la zona del euro. Su principal objetivo es mantener la estabilidad de precios, salvaguardando así el valor del euro. Junto con los bancos centrales nacionales de todos los Estados miembros de la UE, forma el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC).

El dilema del control y la privacidad

Sin embargo, la llegada del euro digital abre interrogantes inevitables. El primero, y quizá el más sensible, es el de la privacidad de las transacciones. Aunque el BCE insiste en que el diseño respetará la protección de datos y ofrecerá cierto grado de anonimato —especialmente para pagos pequeños—, la realidad es que una moneda digital emitida por el banco central permite, técnicamente, un nivel de trazabilidad muy superior al del efectivo.

El Debate de Fondo

¿Hasta qué punto el Estado podrá observar, limitar o condicionar el uso del dinero? El euro digital podría convertirse en una herramienta extremadamente potente para la supervisión económica, planteando un conflicto directo entre la garantía de estabilidad y el riesgo de una concentración excesiva de poder monetario.

Esto plantea un debate de fondo: ¿hasta qué punto el Estado podrá observar, limitar o condicionar el uso del dinero? En un contexto de creciente regulación financiera, lucha contra el fraude y control fiscal, el euro digital podría convertirse en una herramienta extremadamente potente para la supervisión económica. Para algunos, es una garantía de estabilidad; para otros, un riesgo evidente de concentración de poder monetario.

Cronología del Euro Digital

Octubre 2020 El BCE publica un informe exhaustivo sobre la viabilidad y los posibles escenarios de un euro digital.
Julio 2021 El Consejo de Gobierno del BCE lanza oficialmente la fase de investigación del proyecto, con una duración de 24 meses.
Octubre 2023 Finaliza la fase de investigación y se da inicio a la fase de preparación, centrada en desarrollar las reglas y seleccionar proveedores.
Junio 2026 Fecha prevista para que la propuesta legislativa sea presentada al Parlamento Europeo para su debate y votación.

Impacto en el sistema financiero

Otro aspecto clave es el papel del efectivo. Oficialmente, las instituciones europeas aseguran que el euro digital no sustituirá al dinero físico, sino que coexistirá con él. No obstante, la experiencia histórica muestra que cuando una alternativa más eficiente y promovida institucionalmente aparece, el uso de la anterior tiende a reducirse. El efectivo sigue siendo un instrumento clave de libertad económica, especialmente para colectivos vulnerables o desconectados digitalmente.

El euro digital también altera el equilibrio tradicional entre el banco central y los bancos comerciales. Si los ciudadanos pueden mantener dinero directamente emitido por el BCE, ¿qué papel jugarán los depósitos bancarios? Existe el temor de que, en escenarios de crisis, los ahorradores trasladen masivamente sus fondos a euros digitales, considerados más seguros, debilitando a las entidades financieras. Para evitarlo, los borradores del proyecto contemplan límites a la cantidad de euros digitales que cada usuario podría mantener, así como un papel relevante de los bancos como intermediarios tecnológicos.

Una decisión con eco global

Desde América Latina, el avance del euro digital se observa con atención. En economías marcadas por crisis recurrentes, inflación y devaluaciones —como Argentina—, la idea de una moneda digital fuerte y estable resulta atractiva. Al mismo tiempo, refuerza el debate sobre soberanía monetaria y dependencia de monedas extranjeras. Para México y otros países de la región, la experiencia europea servirá como laboratorio. Si el euro digital logra combinar eficiencia, estabilidad y respeto por la privacidad, podría acelerar proyectos similares. Si, por el contrario, se percibe como un instrumento de control excesivo, reforzará el atractivo de alternativas descentralizadas.

La votación de junio de 2026 en el Parlamento Europeo no será simplemente un trámite legislativo. Será un debate sobre el modelo de dinero que queremos en el siglo XXI: modernización frente a libertad, eficiencia frente a privacidad, control institucional frente a autonomía individual. El euro digital representa mucho más que un nuevo medio de pago; es una redefinición del contrato monetario entre el ciudadano y el Estado. Y, como toda redefinición profunda, exige un debate público serio, informado y transparente. Porque cuando cambia la naturaleza del dinero, cambia —aunque no siempre se note de inmediato— la naturaleza del poder.

Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/

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