La reciente advertencia de Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, sobre el riesgo que las stablecoins estadounidenses podrían representar para la estabilidad financiera británica refleja una preocupación cada vez más extendida entre los bancos centrales occidentales. Según Bailey, en un escenario de crisis, los ciudadanos podrían abandonar rápidamente los depósitos bancarios para refugiarse en stablecoins en dólares, provocando una fuga de liquidez del sistema nacional.
Sin embargo, detrás de este argumento de estabilidad financiera existe una cuestión mucho más profunda: la competencia por el control de la infraestructura monetaria del siglo XXI.
Puntos Clave del Análisis
- ✓ Alerta del BoE: Temor a una fuga de capitales hacia stablecoins en dólares durante crisis financieras, debilitando el sistema bancario británico.
- ✓ Dilema Real: El debate va más allá de la estabilidad; se trata de una lucha por la soberanía monetaria frente a infraestructuras de pago globales y privadas.
- ✓ Estrategia de EEUU: Washington fomenta la expansión del dólar a través de stablecoins privadas (Tether, Circle), creando un ‘dólar digital privado’ de facto.
- ✓ Riesgo para Europa/UK: Una postura excesivamente regulatoria podría hacer que la región pierda la carrera por la infraestructura monetaria del futuro, repitiendo errores pasados con otras tecnologías.
Las stablecoins ya no son un experimento
Durante años, reguladores europeos y británicos observaron las stablecoins como un fenómeno marginal asociado al ecosistema cripto. Hoy la situación es radicalmente distinta. Las principales stablecoins gestionan cientos de miles de millones de dólares y procesan volúmenes equivalentes a los de grandes redes de pagos, convirtiéndose en la infraestructura base de la economía digital global.
En realidad, una stablecoin ya no es simplemente un activo cripto. Es una red de pagos, una cuenta en dólares accesible globalmente y, cada vez más, una alternativa funcional al sistema bancario tradicional.
Estados Unidos está exportando el dólar digital privado
Mientras Europa continúa centrada en la regulación MiCA y en el proyecto de euro digital, Estados Unidos parece haber adoptado una estrategia diferente. En lugar de crear una Moneda Digital de Banco Central (CBDC), Washington está permitiendo que emisores privados como Tether o Circle extiendan la presencia global del dólar mediante stablecoins. El resultado es que el dólar no necesita una moneda digital estatal para dominar Internet; las stablecoins ya están haciendo ese trabajo.
Perfil: Tether (USDT)
Fundación: 2014
Fundadores: Brock Pierce, Reeve Collins, Craig Sellars
Sede: Operaciones globales con entidad registrada en las Islas Vírgenes Británicas.
Descripción: Emisor de USDT, la stablecoin más grande por capitalización de mercado, pionera en el concepto de un token digital anclado al dólar estadounidense.
Perfil: Circle (USDC)
Fundación: 2013
Fundadores: Jeremy Allaire, Sean Neville
Sede: Boston, Massachusetts, EE.UU.
Inversores Clave: BlackRock, Fidelity, Goldman Sachs, General Catalyst.
Descripción: Emisor de USDC, una stablecoin regulada y respaldada por efectivo y bonos del Tesoro de EE.UU. a corto plazo, enfocada en la transparencia y el cumplimiento normativo.
Desde esta perspectiva, la preocupación del Banco de Inglaterra resulta comprensible. Si un ciudadano británico puede mantener dólares digitales, transferirlos instantáneamente y utilizarlos para pagos globales, la libra esterlina comienza a competir no sólo con otras monedas nacionales, sino también con infraestructuras monetarias digitales mucho más eficientes.
Dominancia del Dólar en Stablecoins (Capitalización de Mercado)
Gráfico ilustrativo de la desproporción entre stablecoins ancladas al dólar y las ancladas a otras monedas fiduciarias.
El verdadero problema: la soberanía monetaria
Aunque el debate se plantea en términos de estabilidad financiera, el problema real es otro: las stablecoins reducen la capacidad de los Estados para controlar los flujos monetarios dentro de sus fronteras. Durante siglos, los bancos centrales han ejercido su poder a través del control de la moneda nacional y del sistema bancario. Las stablecoins introducen una variable nueva: infraestructuras monetarias globales que operan sobre redes blockchain abiertas.
Cuando un usuario puede mover valor entre jurisdicciones en segundos, sin depender directamente de bancos nacionales, la capacidad regulatoria tradicional se vuelve menos efectiva. Por ello, las advertencias de los bancos centrales pueden interpretarse también como una reacción frente a una pérdida progresiva de poder monetario.
La competencia entre jurisdicciones digitales
Como se explica en el libro Bitcoin Digital Law, la economía digital está generando una nueva jurisdicción basada en protocolos, consenso y código. En esta nueva realidad:
- Bitcoin actúa como una ley monetaria digital.
- Ethereum funciona como una infraestructura legislativa programable.
- Las stablecoins se comportan cada vez más como sistemas monetarios privados globales.
La pregunta ya no es si estas estructuras existirán, sino qué jurisdicciones conseguirán integrarlas mejor. Mientras Estados Unidos parece apostar por la expansión internacional de sus stablecoins, Europa y el Reino Unido continúan observándolas principalmente como una amenaza regulatoria.
El riesgo de repetir el error europeo
La historia reciente demuestra que intentar frenar la innovación tecnológica raramente produce liderazgo. Internet, la inteligencia artificial y las plataformas digitales han seguido trayectorias similares: las regiones que construyen infraestructura suelen liderar, mientras que las que únicamente regulan, suelen reaccionar.
Las declaraciones del Banco de Inglaterra muestran que la preocupación por las stablecoins ya no se limita al ecosistema cripto. Los bancos centrales han comprendido que la batalla por el dinero digital ha comenzado. Y quizá la cuestión más importante no sea si las stablecoins estadounidenses pueden desestabilizar el Reino Unido.
La cuestión es si el Reino Unido y Europa tienen una alternativa capaz de competir con ellas.
Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/
