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De revolución a producto financiero: la captura institucional de Bitcoin por Wall Street

Durante más de una década, el relato dominante fue que Bitcoin y las criptomonedas nacían para sustituir a la banca. Sin intermediarios, sin permisos, sin Wall Street. Hoy, ese relato ha quedado obsoleto. Estados Unidos no está luchando contra el sector cripto: lo está absorbiendo, empaquetándolo y redistribuyéndolo a escala global desde su sistema financiero tradicional.

No se trata de adopción espontánea ni de una concesión ideológica. Es una estrategia industrial y financiera cuidadosamente diseñada para que el capital institucional fluya hacia criptoactivos, pero bajo el estricto control bancario, regulatorio y jurisdiccional estadounidense.

El Cambio de Paradigma

La narrativa ha girado 180 grados: el objetivo ya no es desbancar el sistema financiero, sino integrarse en él como un nuevo activo de inversión gestionado por las mismas instituciones de siempre.

1. El punto de inflexión: los ETF como caballo de Troya

La aprobación de los fondos cotizados (ETF) al contado de Bitcoin y, posteriormente, de Ethereum, marca un antes y un después. Gestores de la talla de BlackRock, Fidelity o Invesco han convertido a Bitcoin en un producto financiero estándar, accesible desde cualquier banco, fondo de pensiones o asesor patrimonial.

¿Qué es un ETF?

Un ETF (Exchange-Traded Fund o Fondo Cotizado en Bolsa) es un producto de inversión que se negocia en las bolsas de valores, de forma similar a las acciones. Permite a los inversores comprar una cesta de activos (como acciones, bonos o criptomonedas) en una sola transacción, ofreciendo diversificación y facilidad de acceso sin necesidad de poseer los activos subyacentes directamente.

Esto tiene tres efectos clave:

  • De activo alternativo a asignación estratégica: Bitcoin ya no es un activo marginal, sino una pieza considerada en las carteras de inversión institucionales.
  • Concentración de la custodia: La responsabilidad de salvaguardar los activos se traslada de los individuos a grandes actores regulados como Coinbase Custody.
  • Canalización del acceso: El capital fluye a través de la banca tradicional y brokers, no de wallets soberanas y claves privadas.

El mensaje de Estados Unidos es claro: no quieren que el ciudadano medio gestione su propia seguridad cripto. Quieren que compre exposición a estos activos del mismo modo que compra bonos del Tesoro o ETFs del S&P 500.

Perfil: BlackRock

BlackRock es el gestor de activos más grande del mundo, una fuerza dominante en las finanzas globales. Fundada en 1988 por Larry Fink, Robert S. Kapito y otros socios, la firma con sede en Nueva York se ha convertido en un pilar del sistema financiero, gestionando billones de dólares en nombre de instituciones y particulares. Su entrada en el espacio cripto con el ETF iShares Bitcoin Trust (IBIT) fue vista como un momento decisivo, otorgando una legitimidad sin precedentes a Bitcoin como clase de activo invertible y abriendo las puertas al capital institucional a gran escala.

  • Sede: Nueva York, EE. UU.
  • Fundación: 1988 por Larry Fink, Robert S. Kapito, Susan Wagner, entre otros.
  • Activos Bajo Gestión (AUM): Más de 10 billones de dólares.
  • Enlaces: Web Oficial | LinkedIn | X

2. La banca comercial entra en escena

Tras la estela de los ETF, el siguiente paso es la implicación directa de la banca comercial y de inversión. Entidades como Bank of America, JPMorgan o Citi ya han manifestado su intención de ofrecer servicios de custodia de criptoactivos, productos estructurados vinculados a Bitcoin y Ethereum, y recomendaciones de inversión a sus clientes institucionales y de banca privada. El mensaje es inequívoco: “No compres cripto fuera. Te lo damos nosotros, empaquetado, regulado y asegurado.”

3. Stablecoins: el verdadero arma monetaria

Mientras Europa debate la creación de un euro digital (CBDC), Estados Unidos ha optado por una estrategia más sutil y eficaz: dominar el mercado de stablecoins privadas denominadas en dólares. Activos como USDT (Tether) y USDC (Circle) cumplen una función estratégica clave:

  • Exportan el dólar a la economía digital sin necesidad de una CBDC oficial.
  • Refuerzan la demanda global de deuda pública estadounidense, ya que las reservas de estas stablecoins se invierten mayoritariamente en bonos del Tesoro.
  • Integran los pagos basados en blockchain dentro del sistema financiero existente y bajo su supervisión.

Con leyes como el GENIUS Act y la supervisión coordinada entre la SEC, la CFTC y el Tesoro, el objetivo no es prohibir las stablecoins, sino bancarizarlas. El resultado es claro: se permite la tecnología blockchain, pero siempre que opere con el dólar, cumpla con las normativas KYC (Conoce a tu Cliente) y el compliance regulatorio estadounidense.

4. Tokenización: el siguiente tsunami financiero

El paso más ambicioso no es la adopción de Bitcoin, sino la tokenización de activos del mundo real (RWA). Wall Street ya está trabajando activamente en la creación de versiones digitales de bonos del Tesoro, fondos monetarios y acciones, representadas como tokens en una blockchain. Para el sistema financiero, esto no es una competencia, sino una actualización de su infraestructura. La tokenización promete liquidación casi instantánea, menores costes operativos y, sobre todo, un mayor control regulatorio y trazabilidad. Desde fuera parece innovación. Desde dentro, es una profunda reingeniería del poder financiero.

Cronología de la Absorción Institucional

2009-2017 Fase ‘Cypherpunk’: Bitcoin emerge como un ideal de dinero descentralizado, al margen del sistema bancario tradicional.
2018-2023 Primeros Puentes: Surgen productos como los futuros de Bitcoin en bolsas reguladas (CME) y aumenta el interés institucional.
Enero 2024 Punto de Inflexión: La SEC aprueba los primeros ETFs de Bitcoin al contado, abriendo las compuertas al capital de Wall Street.
Futuro Integración Total: La banca comercial ofrece custodia y productos cripto, y la tokenización de activos tradicionales se convierte en el nuevo estándar de infraestructura.

Conclusión: Cripto no ha vencido a la banca, la banca ha entendido la cripto

La gran paradoja es que Bitcoin no ha sido prohibido porque ha resultado mucho más rentable integrarlo. Estados Unidos no está perdiendo el control del sistema financiero; lo está actualizando. Y lo hace como siempre: primero con Wall Street, después con una regulación a medida, y finalmente exportando el modelo al resto del mundo. Un Bitcoin integrado en el sistema no debilita la hegemonía financiera de EE. UU., la refuerza.

La pregunta ya no es si habrá cripto-productos bancarios. La pregunta es si quedará espacio —legal, económico y cultural— para el uso de cripto fuera de esa nueva estructura centralizada. Esa, probablemente, será la verdadera batalla de los próximos años.

Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/

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