Bitcoin no nació en un despacho de Wall Street ni en un comité regulatorio; surgió como un acto de desobediencia tecnológica. Su origen se encuentra en el movimiento cypherpunk, activo desde los años noventa, que defendía una idea radical para su tiempo: que la criptografía podía ser una herramienta de libertad individual frente al poder del Estado y de las grandes corporaciones. Privacidad, soberanía y desintermediación no eran eslóganes de marketing, sino principios políticos codificados en software.
Concepto Clave: Cypherpunk
Un cypherpunk es un activista que aboga por el uso extendido de la criptografía fuerte y las tecnologías que mejoran la privacidad como vía para el cambio social y político. El movimiento, que floreció en la década de 1990, cree que la privacidad es fundamental para una sociedad abierta y que el código puede ser una herramienta para proteger las libertades individuales frente a la vigilancia de gobiernos y corporaciones.
Cuando Bitcoin apareció en 2009, encajaba perfectamente en ese marco. Proponía un sistema monetario sin banco central, sin intermediarios obligatorios, con reglas fijas y predecibles. Una red abierta en la que cualquiera podía participar sin pedir permiso. Para el sistema financiero tradicional, aquello no era una innovación: era una amenaza directa.
Del desprecio a la absorción: la evolución del sistema
La reacción inicial fue de desprecio. Bitcoin era considerado un activo de hackers, idealistas o delincuentes. Durante años, bancos y reguladores insistieron en que no tenía valor intrínseco, que era una burbuja y que desaparecería. Pero no lo hizo. Creció, resistió ciclos, prohibiciones, ataques mediáticos y crisis financieras. Entonces llegó el punto de inflexión: cuando quedó claro que Bitcoin no podía ser eliminado, la estrategia cambió.
Cronología Clave de la Institucionalización
| 2009 | Nacimiento de la red Bitcoin. Se mina el bloque génesis, marcando el inicio de un sistema monetario descentralizado. |
| 2010-2017 | Fase de escepticismo y nicho. Wall Street y los reguladores lo califican de burbuja y herramienta para actividades ilícitas. |
| 2021 | Primeros signos de aceptación institucional. Empresas como Tesla y MicroStrategy añaden Bitcoin a sus balances. |
| Enero 2024 | La SEC de EE.UU. aprueba los primeros ETFs de Bitcoin al contado, abriendo las puertas al capital institucional masivo. |
Hoy asistimos a un fenómeno aparentemente paradójico: la institucionalización de Bitcoin. Con ETFs aprobados, grandes gestoras acumulando posiciones y bancos preparando productos para sus clientes, el sistema ha decidido absorberlo. No por convicción ideológica, sino por pura supervivencia.
Wall Street empaqueta la revolución
El ejemplo más claro es Estados Unidos. La aprobación de ETFs de Bitcoin al contado ha supuesto un antes y un después. Bitcoin ya no entra en el sistema financiero por la puerta trasera, sino por la principal. Para el inversor tradicional, deja de ser algo que se autocustodia y se convierte en un activo más dentro de una cartera gestionada por terceros.
Concepto Clave: ETF (Exchange-Traded Fund)
Un ETF, o Fondo Cotizado en Bolsa, es un producto de inversión que replica el rendimiento de un activo o un índice subyacente, en este caso, el precio de Bitcoin. Permite a los inversores obtener exposición al activo sin necesidad de comprarlo y custodiarlo directamente. Se negocia en bolsas de valores tradicionales, como si fuera una acción.
Firmas como BlackRock han entendido perfectamente el movimiento. No se trata de cuestionar el sistema monetario, sino de empaquetar Bitcoin como un producto financiero. El objetivo es convertir una herramienta de soberanía individual en un activo gestionado, custodiado y distribuido por las mismas instituciones de siempre. El mensaje es claro: “no necesitas entender Bitcoin, nosotros nos encargamos”.
Perfil: BlackRock
Fundada en 1988 por Larry Fink y un grupo de socios, BlackRock es la mayor gestora de activos del mundo, con sede en Nueva York. Con más de 10 billones de dólares en activos bajo gestión (AUM), su influencia en los mercados globales es inmensa. Inicialmente centrada en la gestión de riesgos, ha evolucionado hasta convertirse en un gigante que ofrece una amplia gama de productos de inversión, incluyendo su popular familia de ETFs iShares. Su entrada en el espacio de Bitcoin con el iShares Bitcoin Trust (IBIT) ha sido vista como un punto de inflexión para la legitimación del activo a nivel institucional. Puedes seguir sus perfiles en LinkedIn y X.
A este proceso se suman los bancos tradicionales. Entidades que durante años alertaron sobre los riesgos de las criptomonedas ahora publican informes recomendando una exposición moderada a Bitcoin. El caso de Bank of America (LinkedIn, X) es paradigmático. No solo ha cambiado el discurso, sino que reconoce abiertamente el papel de Bitcoin dentro del nuevo ecosistema financiero global.
La gran separación: red vs. producto
La ironía es evidente. El sistema que Bitcoin pretendía rodear está ahora comprándolo, custodiándolo y vendiéndolo. No para liberar al individuo, sino para integrarlo en una nueva capa del mismo modelo: intermediación, comisiones y dependencia institucional.
La Paradoja Central
El Bitcoin que se compra vía ETF no es el Bitcoin que se autocustodia. El primero ofrece exposición al precio; el segundo otorga soberanía monetaria real.
Este proceso no es neutral. Por un lado, legitima a Bitcoin, dándole acceso a capital institucional y mayor aceptación social. Por otro, diluye su narrativa original. Estamos asistiendo a una separación silenciosa entre Bitcoin como red y Bitcoin como producto. La red sigue siendo abierta, resistente y neutral. El producto, en cambio, es completamente dependiente del marco financiero tradicional.
Los bancos ya trabajan en ofrecer criptoactivos directamente a sus clientes: cuentas que incluirán Bitcoin y otros tokens, todo integrado en sus apps, bajo KYC estricto y custodia institucional. Para la mayoría, ese será su único contacto con Bitcoin: no como una herramienta de independencia, sino como un activo financiero más.
Desde el punto de vista del sistema, es un movimiento brillante. Neutraliza el potencial disruptivo sin necesidad de prohibiciones. Desde la perspectiva cypherpunk, es una derrota parcial: Bitcoin sobrevive, pero su mensaje se diluye.
Sin embargo, la historia no está cerrada. La infraestructura original sigue ahí. La posibilidad de autocustodia y de soberanía monetaria no ha desaparecido, simplemente ha quedado fuera del foco mediático. La institucionalización era inevitable. La pregunta ya no es si los bancos ofrecerán Bitcoin —lo harán— sino si los individuos entenderán la diferencia radical entre poseer el activo y simplemente tener exposición a su precio.
Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/
