Durante años, el debate sobre blockchain se ha centrado en el precio de las criptomonedas, la volatilidad o la supuesta amenaza al sistema financiero tradicional. Sin embargo, mientras la atención pública miraba a otro lado, los grandes bancos han ido construyendo silenciosamente la infraestructura que consideran realmente estratégica: la identidad digital y el compliance on-chain.
Punto Clave
En un sistema financiero digital, quien controla la identidad controla el acceso; y quien controla el acceso, controla el sistema.
El mapa de inversiones de los bancos sistémicos globales (G-SIBs) muestra una pauta clara. Más allá de pagos o tokenización, una parte sustancial del capital se dirige a empresas que permiten identificar, verificar, rastrear y condicionar el uso de activos digitales. No es una casualidad, sino una estrategia deliberada.
Concepto
G-SIBs (Global Systemically Important Banks): Son bancos considerados por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) como de importancia sistémica a nivel mundial. Su quiebra podría desencadenar una crisis financiera global, por lo que están sujetos a una regulación y supervisión más estricta, incluyendo mayores exigencias de capital.
De la custodia al control normativo
En el mundo físico, la identidad se gestiona a través de documentos estatales, registros civiles y entidades financieras que actúan como intermediarios obligatorios. En blockchain, ese modelo no funciona de forma nativa. Las direcciones no tienen nombre, los contratos inteligentes no piden pasaporte y la red no distingue entre un ciudadano ejemplar y un sancionado internacional.
Ahí surge el verdadero problema para la banca y los reguladores: cómo trasladar las exigencias de KYC (Conoce a tu Cliente) y AML (Anti-Lavado de Dinero) a un entorno diseñado para operar sin permiso. La respuesta no ha sido prohibir la tecnología, sino reconstruirla desde dentro para alinearla con sus imperativos operativos y regulatorios.
Invertir en identidad es invertir en poder
Bancos como BBVA han invertido en soluciones como Covault, orientadas a almacenar, compartir y verificar identidades digitales. El objetivo no es solo facilitar el onboarding de clientes, sino crear capas de identidad reutilizables, integradas directamente en infraestructuras blockchain.
Perfil: BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria)
BBVA es un grupo financiero global con un modelo de negocio diversificado y centrado en el cliente. Con una fuerte posición en España, México, América del Sur y Turquía, la entidad es reconocida por su apuesta estratégica por la transformación digital, invirtiendo en tecnologías como blockchain e inteligencia artificial para redefinir la experiencia bancaria.
- Sede: Bilbao, España
- Fundación: 1857 (como Banco de Bilbao) por la Junta de Comercio de Bilbao.
- Inversores Clave: Al ser una empresa cotizada, sus principales accionistas son institucionales como BlackRock, Norges Bank Investment Management y The Vanguard Group.
- Web: Visitar sitio oficial
- Redes Sociales: LinkedIn, X (Twitter)
Otros grandes actores como BNY Mellon apuestan por plataformas que vinculan identidad, custodia y control operativo. Han reforzado su posición en el ámbito de la custodia institucional digital, donde la identificación del titular y la trazabilidad de los activos son inseparables. No se trata únicamente de “guardar” criptoactivos, sino de determinar quién puede moverlos, en qué condiciones y bajo qué reglas. Este enfoque convierte la identidad en una función técnica del sistema, no en un requisito externo impuesto por la ley.
Compliance embebido: cuando el código se convierte en ley
La siguiente fase es aún más ambiciosa: el compliance no como proceso posterior, sino como propiedad intrínseca del protocolo. Plataformas utilizadas o financiadas por grandes bancos integran reglas de uso directamente en los contratos inteligentes. Determinadas direcciones pueden quedar excluidas, ciertos activos solo pueden transferirse entre entidades verificadas, y algunas operaciones requieren validaciones previas automáticas.
Cambio de Paradigma
El cumplimiento normativo deja de depender de la interpretación humana y pasa a ser ejecución automática de reglas codificadas. El código no “aplica la ley”: la sustituye funcionalmente.
Esta lógica es coherente con la estrategia bancaria. Si el sistema financiero va a operar sobre blockchain, resulta más eficiente que las normas se ejecuten solas, sin margen de discrecionalidad ni riesgo reputacional.
Identidad sin Estado, pero no sin poder
Un elemento especialmente relevante es que estas soluciones de identidad digital no son estatales. No dependen de registros civiles ni de autoridades públicas, sino de consorcios privados, estándares industriales y plataformas tecnológicas financiadas por la banca. Esto plantea una paradoja inquietante: la identidad deja de ser pública, pero no se vuelve libre; se privatiza.
El usuario ya no responde directamente ante el Estado, sino ante la infraestructura que le permite (o le impide) operar. En la práctica, la exclusión financiera puede ejecutarse con mayor rapidez y menor control judicial que en el sistema tradicional. Por eso, la identidad y el compliance son el auténtico cuello de botella del nuevo sistema financiero digital. Los pagos pueden tokenizarse, los activos pueden representarse en blockchain, pero sin identidad no hay acceso. Y sin acceso, no hay economía.
Un nuevo orden jurídico silencioso
Los bancos lo han entendido antes que muchos reguladores. En lugar de combatir la descentralización frontalmente, están creando versiones compatibles con el control normativo, donde la identidad actúa como llave maestra. Este proceso no es solo tecnológico, es profundamente jurídico. Al integrar identidad y compliance en el código, se está configurando un nuevo orden normativo digital, paralelo al derecho estatal, pero plenamente eficaz.
Muchos de estos desarrollos, incluyendo la identidad digital, la custodia institucional y el compliance embebido en blockchain, demuestran que las infraestructuras descentralizadas funcionan, de facto, como leyes digitales de Internet. La pregunta ya no es si blockchain será regulada. La pregunta es quién escribe las reglas y dónde se ejecutan. Y en ese terreno, la banca no está llegando tarde: está llegando preparada.
Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado digital, https://bacsociety.com/
